En la actualidad, los sistemas de salud, públicos o privados, las
empresas vinculadas al sector y toda aquella actividad que se relacione
con la prestación de servicios vinculados a la salud, se hallan
enfrentados a la realidad que imponen las condiciones económicas y la
demanda de calidad y seguridad que emana de la población. Con mucha
frecuencia, se observa que siguen aplicando técnicas de conducta médica
durante mucho tiempo después que fuera demostrada su ineficacia o falta
de efectividad, provocando la atención sub-óptima de la salud y el
consumo inapropiado de recursos. O, sencillamente, es fácil constatar
que gran parte de las técnicas de atención en práctica no cuentan con
evidencias científicas que las aconsejen.
Desde hace
unos años se ha visto en la evaluación sistemática de la evidencia
científica a la alternativa apropiada para enfrentar este problema. Dicho
procedimiento pone en manos de quienes enfrentan la responsabilidad de la
toma de decisiones los elementos de juicio más pragmáticos para optimizar su
labor.
Pero
aclaremos algunos conceptos que mal interpretados pueden llevar a
confusiones que distorsionan la propuesta. Se entiende como “Evaluación
Tecnológica en Salud” al análisis sistemático de la efectividad, pertinencia
y costos de cualquier procedimiento, droga, equipamiento o conducta
destinado al cuidado de la salud en cualquier de sus aspectos. Este es el
concepto aceptado internacionalmente. Remarcamos, que evaluación tecnológica
no es únicamente evaluación de aparatos médicos.
El resultado de dichos
análisis permite responder a cuatro preguntas fundamentales:
 |
¿esta tecnología es eficaz? |
 |
¿para quienes?
|
 |
¿a que costo?
|
 |
¿cómo se comporta con respecto a otras tecnologías alternativas?
|
El
servicio que se ofrece se pone en marcha a partir de la pregunta planteada
por el interesado. A partir de allí, se llevan a cabo reuniones de trabajo a
fin de perfilar adecuadamente los aspectos a contestar.
Dada la
complejidad de la tarea y su relación a la magnitud del requerimiento, la
elaboración de la respuesta demanda un lapso de 3 a 6 meses. Esta se
presenta mediante un amplio informe que contiene todos los antecedentes del
problema, los detalles del análisis realizado y las conclusiones alcanzadas.
La
pregunta que siempre se hacen los prestadores o productores de tecnologías
al ofrecérseles este servicio, es: ¿por qué necesitaríamos contratarlos?
La
respuesta a ella, tal como la admite el sistema de salud del Reino Unido y
de varios otros países altamente desarrollados, que recurren permanentemente
y en forma creciente a servicios similares, es que hay miles de
intervenciones que se hallan insertadas en la práctica diaria y muchas
nuevas se incorporan anualmente, sin que estén precedidas por una evaluación
de su eficacia ni efectividad, ocasionado la dilapidación de recursos de los
sistemas, ya de por sí escasos. Para los productores, mejora la posibilidad
de seleccionar sus líneas de producción ofreciendo aquello que tiene el
respaldo de la evidencia, evitando la elaboración de productos que serán
poco o nada solicitados por los servicios.
La
práctica clínica basada en la evidencia científica, el uso adecuado de las
tecnologías sanitarias, la elección entre alternativas basadas en los
estudios de coste-efectividad, empiezan ya a formar parte de la cultura
diaria de gestores y profesionales y constituyen una de las estrategias más
esperanzadoras, para conseguir seleccionar aquello que verdaderamente es más
útil para resolver los problemas de salud de la población, favoreciendo la
introducción en los servicios sanitarios de aquéllas tecnologías más
efectivas.
Conscientes de la importancia de esta cuestión, incluso muchos gobiernos han
impulsado el desarrollo de organismos para la evaluación de los métodos y
procedimientos de diagnóstico y tratamiento, así como de los instrumentos,
aparatos y medicamentos e incluso de los sistemas organizativos en los que
se desarrolla la atención sanitaria.
La
presente oferta de servicios se halla respaldada por profesionales
capacitados en la generación de revisiones sistemáticas, como que algunos de
ellos son revisores de la Cochrane Collaboration, o tienen capacitación
formal en Programas de Efectividad Clínica, o en Epidemiología Clínica.
Algunos de los integrantes del equipo son docentes del Centre for Evidence
Based Medicine, Oxford, Reino Unido. El sistema que ofrecemos cuenta con el
asesoramiento de la Dra Amanda Burls, quien es Director of the Development
and Evaluation Service in the Department of Public Health and Epidemiology
at the University of Birmingham, Reino Unido, grupo que realiza las
evaluaciones para el sistema de salud británico.
VOLVER ARRIBA